miércoles, 12 de noviembre de 2008

Polar Biology.


¿Dónde está el límite? ¿Dónde está la ética?
Polar Biology.
Volume 31, Number 12
  • Japón caza 4.700 ballenas para un artículo!
Decline in energy storage in the Antarctic minke whale ( Balaenoptera bonaerensis ) in the Southern Ocean. Kenji Konishi, Contact Information, Tsutomu Tamura, Ryoko Zenitani, Takeharu Bando, Hidehiro Kato and Lars Walløe
Volume 31, Number 12
Abstract The annual trend in energy storage in the Antarctic minke whale was examined using catch data from all 18 survey years in the Japanese Whale Research Program (JARPA). Regression analyses clearly showed that blubber thickness, girth and fat weight have been decreasing for nearly 2 decades. The decrease per year is estimated at approximately 0.02 cm for mid-lateral blubber thickness and 17 kg for fat weight, corresponding to 9% for both measurements over the 18-year period. Furthermore, “date”, “extent of diatom adhesion”, “sex”, “body length”, “fetus length”, “latitude”, “age” and “longitude” were all identified as partially independent predictors of blubber thickness. The direct interpretation of this substantial decline in energy storage in terms of food availability is difficult, since no long-term krill abundance series is available. However, an increase in the abundance of krill feeders other than minke whales and a resulting decreas
e in the krill population must be considered as a likely explanation. Keywords Antarctica - Minke whale - Balaenoptera bonaerensis - Long-term change - Euphausia superba - Prey availability

El artículo sugiere que, en aguas subantárticas, las ballenas Minke han perdido un 9% de su grasa corporal en 18 años debido a la escasez del krill. La historia no tendría mucho más interés si no fuera por cómo se ha realizado el estudio. "Para evitar errores estadísticos, se han cazado 2.890 ballenas macho maduros y 1.814 hembras preñadas", relatan los investigadores del Instituto de Investigación de Cetáceos de Tokio en el artículo.

Algunos científicos están profundamente preocupados por este artículo.

Prof. Dr. Josep María Gil, Instituto de Ciencias del Mar del CSIC (Espana). Concienciarse es el primer paso para presionar a los responsables que tenemos que cambiar rápidamente de actitud frente al mundo La globalización nos ha permitido ver la realidad del Planeta a todos los ciudadanos. Ya no pedemos ignorar, por ejemplo, el hambre en África o las penurias en Centro América. Esta conciencia es el primer paso para presionar a los responsables que tenemos que cambiar rápidamente de actitud frente al mundo. Este cambio de actitud que ya se empieza a vislumbrar en algunos políticos, economistas o sociólogos es la clave para el futuro de la humanidad. En palabras de Josep María Gili se ha establecido un precedente muy grave. "Polar Biology es la más prestigiosa revista polar de biología marina del mundo. Al aceptar este artículo se cometen dos graves errores: el primero es licitar la caza de ballenas, que es ilegal, a través de un trabajo que se publica en una revista de actualidad científica rigurosa; en segundo lugar, el mensaje que se desprende es que todo vale en ciencia para llegar a un objetivo concreto".
Gili, co-editor de la revista, añade:

"¿Dónde está el límite? "
"¿Dónde está la ética?" Estoy replanteando seriamente mi colaboración en este medio".

El editor en jefe, Prof. Dr. Gotthilf Hempel, (Alemania) cree, en cambio, que el artículo es correcto: "Lo enviamos a dos prestigiosos científicos y no observaron errores ni en el planteamiento ni en la manera de tratar los datos". Y es que, para ser publicado en una revista de prestigio, cualquier trabajo científico ha de pasar primero por los árbitros, dos o más investigadores anónimos que opinan, corrigen y hasta rechazan un artículo según la rigurosidad de los datos y el planteamiento. "Además, -añade Hempel- la ballena Minke no es una especie en extinción. Se calcula que tiene una población de entre 80.000 y 700.000 ejemplares alrededor del planeta".

La caza de ballenas data de al menos los comienzos de 1600, fue una actividad pesquera importante y, dada la tecnología de cada época intensiva. Si bien se afirma que ninguna especie de ballena ha sido extinguida por el hombre, no es menos cierto que la historia de la industria ballenera se caracterizo por el agotamiento recurrentes de las reservas de diferentes especies. A comienzos del siglo pasado se registraron casos de poblaciones reducidas a muy pocos individuos. Se trataron de especies de fácil captura tales como la ballena de Groenlandia (Balaena mysticetus) y en particular el rorcual de aleta blanca (Balenoptera acutorostrata). El avance tecnológico tanto de las artes de pesca como de navegación permitió ampliar el radio de las capturas e intensificarlas. La captura de especies lentas y costeras se extendío a la de especies veloces en mar abierto y en la Antártica. La caza intensiva del rorcual azul, que alcanzó su máximo en 1930 con la captura de 29.490 individuos, redujo la reserva a niveles inferiores al de sustentabiliad. Ello provocó la caída de sus capturas a unos 5.000 individuos en 1940. A comienzos del siglo pasado la población de rorcual azul , intensamente capturado en el Pacífico norte, se calculaba en 5.000 individuos, su protección data de 1966, pese a lo cual en 1972 su población era de unos 1.500 individuos, que equivalía a 65 por ciento de máxima captura sostenible estimada. Algo similar ocurre con las reservas del Atlántico norte cuya protección data de 1955 y 1960 (Islandía). Su reserva inicial se estimaba en algo más de 1.100 individuos, de los cuales actualmente existen unos pocos centenares. En el hemisferio sur la reserva de rorcual azul, prácticamente sin explotar, era a comienzos del siglo pasado del orden de 200.000 individuos. Su captura intensiva entre 1920 y 1955 la redujo a menos de 1.000l en 1964; en 1965 se prohibió su caza; a comienzos de los ochenta la reserva era de 7.000 a 8.000 ejemplares. En la actualidad la reserva es de unos 9.000 individuos.

Con la desaparición de las grandes ballenas motivó la caza de especies más pequeñas, tales como la ballena boreal o rorcual del norte (Balaenoptera borealis) y la ballena jorobada o jibarta (Megatera noval angliae). La primera que alcanza 23 tonelada de peso por 12 a 18 metros de longitud, redujo su población en 33 por ciento en sólo 3 años (1963-1967); la actual es de unos 23.000 individuos frente a una reserva inicial de 45.000 a 50.000 a comienzos de los sesenta. A su vez la jibarta, que alcanza peso promedio de 54 toneladas y 17 m de longitud, redujo su reserva de unos 100.000 individuos antes del inicio de su caza, a una población actual estimada en 5.000. Está protegida desde 1966.


La ignorancia de la humanidad está poniendo los océanos de nuestro planeta en peligro. Hemos creado este problema debido a la falsa impresión que los océanos son infinitos y estos deben disolver, absorber, purificar y que vuelva inocuo todo lo que la humanidad produce.
El caso ballenero nos permite ilustrar las implicaciones económicas y ecológicas de la explotación de recursos renovables libre o públicos, en especial, ilustrar diferentes externalidades negativas vinculadas con la sobrepesca, tales como: reducción de reservas, agotamiento, caida de capturas, aumento de esfuerzo pesquero, caida de rendimiento, aumento de costo etcétera.

La humanidad esta descubriendo de la peor manera que los océanos no son infinitos ni muchos menos invulnerables. Aparte del hombre, las ballenas son la única especie que aún migra libremente por todos los océanos de este planeta y ocupan un lugar importante en la estructura y el funcionamiento de los mares y océanos. Gran parte de estos animales son el último eslabón de las complejas cadenas alimenticias y en consecuencia pueden servir como indicadores de la salud de todo un ecosistema. Además son los mamíferos más grandes de la tierra y ciertamente los más misteriosos e interesantes, ya que se ignoran muchas cosas acerca de ellos. Los problemas alarmantes que enfrentan muchas poblaciones de ballenas delfines y marsopas reflejan la gravedad de la crisis que enfrentan los océanos. No sólo las especies y poblaciones tales como la ballena franca en el Atlántico Norte, la Vaquita o la ballena gris en el Pacífico Occidental se enfrenta a una posible extinción en este siglo, sino tambien a las poblaciones de peces, (actualmente, más del 70 por ciento de las poblaciones mundiales de peces están o cerca de la sobreexplotación, sobreexplotados o en recuperación. Algunas poblaciones de peces que se suponían inagotables como el bacalao de Terranova, casi han desaparecido y no muestran signos de recuperación. Por todo el mundo, los ecosistemas marinos se están degradando y en algunos casos han sufrido grandes cambios que afectan a su funcionamiento.


Cada vez más los ciéntificos están recomendando el establecimiento de reservas marinas, áreas donde no estan permitidas las capturas, con el objetivo de reparar el daño hecho durante decadas por la sobrepesca. Japón argumenta que es necesario matar a más ballenas que hasta ahora para probar que son ellos los responsables de la disminución de las reservas pesqueras. Existen trabajos cientificos en los cuales no se encuentra indicios de que se superpongan los caladeros y las zonas donde se alimentan las ballenas. Estos mamíferos comen además fundamentalmente plancton, calamares de aguas profundas y pequeños cangrejos.

Desde la perspectiva ecológica es interesante explorar el efecto de la sobrecaptura sobre las relaciones entre especies y sus alimentos. En la zona antártica, cinco especies de ballenas y tres de focas, varias especies de aves marinas y especies ictiológicas pelágicas así como algunos cefalópodos, compiten por el mismo sustento: el krill (Euphausia superba). Según se a observado, las poblaciones de krill han aumentado con la disminución de las reservas de ballenas, lo que está siendo aprovechado por los otros consumidores. Así algunas poblaciones de pingüinos han aumentado notablemente. A su vez, la rarificación de las poblaciones de algunas especies ha favorecido a una de ellas: el rorcual del norte, éste, gracias a la mayor disponibilidad de alimento, revela mayores tasas de crecimiento y de preñez y edades de maduración sexual más tempranas. Ello plantea la interrogante de si este hecho no dificulta la recuperación de las reservas agotadas de ballenas ( un fenómeno similar al de la sardina del Pacífico norte). La inesperada abundancia de Krill ha despertado también el apetito de otro predador: el ser humano, quien, ignorando una de las causas de la repentina abundancia, esto es, la desaparición de su mayor depredador , las ballenas, ha especulado sobre la explotación comercial de krill, a decir de algunos un "enorme e inagotable" recurso marino para la producción de proteína, tanto para consumo humano directo como para consumo animal. Es obvio que cualquier captura masiva de Krill desencadenará una serie de efectos en cadena, en especies de mamíferos marinos, ictiológicos, de cefalópodos y aves marinas, que en el hemisferio sur dependen de este alimento y carecen de otro sustento de las mismas dimensiones y concentración. Algunos expertos han observado que la conversión de Krill en proteína para alimento animal implica una escasa eficiencia energética, no sólo por los costos de captura relativamente elevados en relación al volumen mínimo necesrio, sino por las fases de conversión en proteína y por último por la conocida ineficiencia energética en la producción de proteína animal, en circunstancias que como se ha señalado, el krill es un eslabón de una cadena alimentaria muy eficiente. Estos expertos concluyen que la mejor utilización del krill es en contexto de una eficiencia gestión de los recursos del mar, antes que en su captura para alimentación animal. Algo similar ocurre con especies ictiológicas por las cuales la competencia entre seres humanos y ballenas es grande. Es el caso del capelán del Atlántico norte, sustento básico de la jebarta, del rorcual de aleta blanca y del rorcual común. Se calcula que en la región de Terranova una reserva de 2.500 rorcuales comunes consumen unas 250.000 t de capelán en cada estación veraniega y que la reserva de rorcual de aleta blanca consume otras 35.000 t, comparadas con 250.000 descargas en 1974 por diversas flotas pesqueras para consumo humano, y cantidades muy superiores consumidas por especies depredadoras del capelán como focas, bacalao, túnidos etc. A su vez, el hombre compite con el rorcual común y el de aleta blanca por el arenque, con otros por la sardina y la anchoa, y con diversas especies por el bacalao y la caballa, complemento dietético de los copépodos en la alimentación del rorcual del norte. Durante los últimos años viene empleándose un nuevo argumento para justificar la caza de ballenas. Sus defensores se apoyan sin base ciéntifica que las ballenas están agotando las poblaciones de pescado, pero no son capaces de producir un solo informe que apoye sus teorías, la verdad es que, a través de los océanos del mundo, la crisis pesquera es uno de los resultados de la explotación irracional de los océanos.

Lo angustiante de este siglo es que mientras existan países como Japón que aprovechan resquicios legales para su propios fines, nunca se podrá garantizar el futuro de las ballenas.

Luchar por la conservación y supervivencia de las especies, sin importar su belleza o porte es, ni más ni menos, pelear por nuestro presente y futuro. Es una tarea monumental que persigue la propia supervivencia del ser humano.


Más información:
Ballenas, el peligro de la ignorancia humana. Por Dr. Marcos Sommer
http://waste.ideal.es/ballenas.htm

Ballenas Cucarachas de los Mares. Por Marcos Sommer
www.veterinaria.org/revistas/redvet/n080805/080508.pdf

Arpón - Ballenas. Por Dr. Marcos Sommer

http://www.ecoportal.com.ar/Contenido/Temas_Especiales/Animales/Arpon_-_Ballenas
Ballenas - Europa una sola y fuerte voz! Por Dr. Marcos Sommer
http://www
.oceanografossinfronteras.blogspot.com/2008/06/ballenas-europa-una-sola-y-fuerte-voz_22.html - 102k

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